luchar por un sueño

Con este blog nuestra intención es que nos acompañen por un viaje que parte de sueños basados en futuras realidades y termina en la realidad actual, con todas aquellas limitaciones que dificultan alcanzar nuestra sociedad ideal trabajando como de verdad creemos que se debe trabajar en la calle. De ahí que hayamos planteado una utopía a la hora de elaborar este blog, pero creemos que en nuestro día a día tenemos que tender a alcanzar estos sueños siempre conociendo la realidad de la que partimos. Nos encantaría que participasen en mantener esos sueños vivos y en recuperar las utopías que conducen al cambio.





"El educador especializado de calle es una mezcla de científico y poeta, aunque pueda parecer un profesional práctico que va resolviendo conflictos sobre la marcha".
Faustino Guerau De Arellano.

¿Cuántos?

lunes, 2 de diciembre de 2013

EL SIGNIFICADO DE TRABAJAR EN LA CALLE

Antes que nada sería importante aclarar lo que se puede entender por calle. La calle es algo más que aceras y edificios. La calle (barrio) es, además, un espacio con vida propia compuesta y creada por todas aquellas personas que la habitan, todas las instituciones, asociaciones, organizaciones,... y todos aquellos que contribuyen en la creación y el desarrollo de la vida cotidiana y diaria del barrio. 
En el documento que hemos consultado (La Metodología en Educación Social) pudimos recoger algunos testimonios de chicos/as sobre lo que para ellos era la calle y que quitarían de ella, y la gran mayoría coincidía en que:

La calle es un espacio donde se puede hacer lo que quieras, donde poder salir de las movidas de casa, estar con tus amigos/as, donde divertirte y jugar, aunque a veces te metas en algún lío. 
Lo que quitaría sería a los viejos y a la policía.

Muy lógica desde su punto de vista porque son estos los que les imponen límites. Por lo tanto podemos decir que los chicos/as viven la calle como un espacio:

  • vital y natural: "suyo".
  • de socialización y aceptación: de encuentro y educativo.
  • de libertad: de escape.
Consideran la calle como un espacio vital y natural, ya que lo viven como algo suyo, donde se muestran tal y como son. No es artificial y condicionado como podría ser una actividad en un espacio cerrado. De ahí que el educador de calle deba ser consciente de su condición de invitado en este espacio y no pueda controlar todas las variables y los condicionantes que se dan. Debe respetar ese espacio, es decir, no puede ser una figura invasiva ni pesada.
Que se sepa que existe una zona donde los chicos/as son conflictivos, no quiere decir que tengamos el derecho de entrar en sus vidas sin permiso, avasallando. El acercamiento a ese grupo se intentará, pero sólo se logrará cuando las propias personas decidan abrirnos las puertas y nos inviten a pasar.

La calle también se vive como un espacio de socialización, es donde los chicos/as se sienten aceptados. Es el lugar donde se reúnen y encuentran, donde comparten experiencias que les sirven de base educativa para crecer y desarrollarse como personas.
A todo descrito anteriormente le añadiremos la vivencia de la calle como un espacio de libertad, un espacio que dominan porque son ellos los que deciden el qué, el cuándo, el dónde y el cómo. Donde marcan sus normas, sus límites,... sobreponiéndolas, en ocasiones, a otras ya establecidas. Esto supone, muchas veces, situaciones de exclusión y consecuencias lejanas al concepto de libertad socialmente establecido, "la libertad de uno empieza donde acaba la del otro".
También es vivido como un espacio de libertad, ya que les sirve como vía de escape situaciones en las que no se sienten aceptados, tanto institucional como familiarmente. Se sienten protagonistas, llamando la atención aunque sea molestando al resto de los ciudadanos.
Estas tres formas de vivir la calle están interrelacionadas y dependen unas de otras. No se puede sentir la calle como algo libre sino es un espacio propio y compartido con los tuyos, y al contrario, solamente será un espacio vital y natural, si es un espacio de encuentro y aceptación donde te puedes sentir libre.
El educador debe ser consciente de que  esta forma de vivir o entender la calle tiene unos aspectos positivos y otros que se deben mejorar. Muchas veces se existe la tendencia a vivir la calle como algo malo de lo que hay que alejar a los chicos/as, y el objetivo principal de la intervención es sacarles de la calle. Pero hay que considerar que para una buena intervención hay que pensar en la calle como en un lugar educativo positivo.
La calle se convierte en una herramienta y un instrumento educativo para el educador. El objetivo es ampliar la visión que los chicos tienen de la calle. Que pasen de estar pasivamente en la calle viendo transcurrir el tiempo y los hechos, a participar de forma activa en el barrio, recuperando la calle como un lugar de encuentro, de convivencia, de decisión, de reivindicación, de asociación,... "un verdadero lugar de libertad". De esta manera el barrio se convierte en el principal motor de prevención, mejorando la vida del mismo, ya que favorecen su autogestión, su autonomía y su desarrollo integral. Y aunque suene utópico, creemos que un cambio social real, que es el objetivo último de la Educación Social y por tanto del educador de calle, sólo puede partir de la base, es decir, de los movimientos de barrrio.

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